Advierten sobre “pandemia de salud mental”
- Alberto Fernández Mateos
- 15 ago 2020
- 3 Min. de lectura

Desde que comenzó la cuarentena, y cada vez con más fuerza, varias instituciones advierten sobre los efectos que el aislamiento, el miedo a la enfermedad o la muerte y la angustia por las pérdidas económicas, la desocupación y el desamparo generan en todos los estratos sociales y todos los grupos etarios. Esta semana, Facundo Manes hizo referencia a un estudio de la Fundación INECO que nos habla directamente de una “pandemia de salud mental”.
Las consecuencias directas o indirectas de la pandemia del Covid-19 y de las estrategias elegidas para hacerle frente ya están produciendo efectos graves en la salud mental de la población: Seis de cada diez argentinos y ocho de cada diez jóvenes tienen síntomas de depresión, cuatro veces más que antes de la pandemia. También aumentaron los síntomas de ansiedad. Temen que todo este malestar social generalizado se traduzca en aumentos de las tasas de suicidio como ya ocurrió en otras latitudes frente a crisis sociales profundas o como pudimos constatar también en nuestro país luego de la crisis económica del año 2002. Los efectos de la crisis actual podrían ser aún más profundos y devastadores ya que a lo sanitario se superpone lo económico, el aislamiento social y los cambios forzados de rutinas.
Todo esto pone en alerta a las instituciones que trabajan en la promoción de la salud mental o en la prevención del suicidio. Es cierto que muchos de los problemas que debemos enfrentar son en gran medida inevitables, pero aun así es mucho lo que podemos hacer para minimizar las consecuencias.
Facundo Manes nos propone hacer una campaña de psico-educación: “Hay que explicarle a la población que a veces sentirse mal es normal” Casi todos perdimos algo a raíz de la situación que nos tocó. Estamos viviendo lo que será, tal vez, el mayor proceso de duelo colectivo que enfrente nuestra generación. Muchos perdieron familiares o amigos, otros perdieron el trabajo, su comercio o su pequeña empresa, casi todos sufrirán pérdidas económicas y todos vimos trastocado nuestro estilo de vida. Debemos permitirnos estar tristes, enojados o molestos, pero sabiendo que tarde o temprano estas emociones pasarán así como después de una tormenta siempre vuelve a salir el sol.
También nos plantea la necesidad de empoderar a toda la población pero especialmente a los jóvenes. Sugiere “menos miedo y más cuidado en las comunicaciones”. Esta batalla la ganaremos nosotros, no hay duda, pero son las acciones concretas las que nos permitirán transitar todas estas situaciones sufriendo las menores pérdidas posibles. Además, las acciones nos convierten en protagonistas de nuestro destino. Cada uno desde el lugar que nos toca podemos hacer algo.
Todo indica que tendremos que convivir con el virus por varios meses más, la tarea es cuidar lo más básico: Nuestra salud física, tomando las precauciones necesarias para evitar el contagio, y nuestra salud emocional, adoptando una actitud positiva que reconoce y sufre las pérdidas pero que no se rinde y busca mejorar cada situación.
Y también tendremos que convivir, tal vez por más tiempo aún, con las consecuencias emocionales de esta pandemia, tanto en lo personal como en lo comunitario. Por eso, más que nunca es válido el mensaje que siempre repetimos desde el Centro de Asistencia al Suicida: estar atentos a lo que le pasa a nuestros seres queridos o a nuestras relaciones cercanas, y estar dispuestos para la escucha empática y la contención emocional. El distanciamiento físico es necesario para detener lo antes posible la transmisión del virus, pero la cercanía afectiva es imprescindible para cuidarnos los unos a los otros y juntos superar la pandemia de salud mental.
Si siente que las situaciones que está viviendo lo superan y necesita ayuda, no dude en llamar a nuestra Línea de Asistencia al Suicida.
Las opiniones vertidas en estas notas no necesariamente reflejan posturas oficiales del Centro de Asistencia al Suicida y se publican bajo exclusiva responsabilidad de sus autores.



Importantísima reflexión sobre la ‘pandemia de salud mental’. En medio del aislamiento y la incertidumbre, jugar un rato a brick breaker puede ofrecer un respiro : pausa, concentración ligera y reconexión contigo mismo.
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