Después del COVID19: La importancia de la prevención del suicidio y las acciones en salud mental




La pandemia del coronavirus COVID19 es un problema de tal magnitud que muchos especialistas de diferentes áreas pronostican cambios importantes en el mundo. Se habla de las costumbres, la economía, la geopolítica, el trabajo, los sistemas de salud, la investigación científica y muchos otros aspectos que podrían experimentar alteraciones importantes; pero el cambio más profundo, seguramente se dará en nosotros mismos, en nuestra forma de ver el mundo y afrontar la vida.


Algunos advierten que luego de la pandemia viral sobrevendrá la pandemia de salud mental. Los estados de incertidumbre prolongados, el miedo continuo a una enfermedad potencialmente mortal con amplia cobertura por los medios de comunicación y el aislamiento social extenso, sumados a frecuentes problemas económicos, desocupación o marginamiento social, y al probable duelo por la pérdida de seres queridos, sin duda socavarán la estabilidad emocional de muchas personas, causaran trastornos de ansiedad y depresión o agravaran estados preexistentes.


Ya antes de la aparición del COVID19 la salud mental de la población era motivo de preocupación. Los psicofármacos marcaban récords de ventas en las farmacias, los diagnósticos de trastornos psíquicos se multiplicaban y lo más alarmante: más de 800.000 personas morían cada año a causa de suicidio en el mundo. Muchos especialistas ya hablaban de una pandemia de salud mental en curso. Si la situación empeora, ¿qué nos espera?


Las experiencias de crisis sanitarias masivas como la gripe española de 1918 o el SARS en 2003 nos indican que muchas de las personas afectadas sufrieron estrés postraumático durante mucho tiempo después de superada la epidemia, pero también hubo otras que protagonizaron verdaderas historias de superación, heroísmo y resiliencia.


Hay cosas que desde ahora mismo podemos hacer para reducir el impacto de la pandemia en nuestra estabilidad emocional y la de nuestros compañeros, amigos y familiares.


1-Conserve el contacto social: distanciamiento físico no significa aislamiento social. Hoy, más que nunca necesitamos comunicarnos de persona a persona y la tecnología nos brinda formas seguras para mantener este contacto que nuestra mente necesita. Si teníamos una vida social activa antes de la crisis sanitaria tenemos que hacer lo posible por sostenerla, no solo en redes sociales o grupos de chats; es necesario también escuchar la voz de nuestros seres queridos y si es posible ver sus gestos de vez en cuando con video llamadas. Si no teníamos vida social es el momento de mejorar ese aspecto tan importante. Cualquier contacto social, por mínimo que fuera es mejor que nada. Debemos aprovechar incluso las salidas imprescindibles para comprar alimentos o por otros motivos para saludar amablemente a nuestros vecinos o entablar diálogos con las personas que encontramos respetando la distancia física recomendada.


2-Practique las habilidades de convivencia: Si no vivimos solos, este es el momento para mejorar las relaciones con nuestro grupo de convivencia. Para ello necesitamos entrenar habilidades que todos tenemos, pero que posiblemente no las hayamos practicado lo suficiente, como la empatía que es captar los estados emocionales del otro y responder en consecuencia; la tolerancia, aceptar las ideas, actitudes y sentimientos de otros reconociendo la diversidad como valor; y el respeto, reconocer los límites de los derechos propios que no deberían invadir los ajenos. Si vivimos solos, nunca falta oportunidad para practicar estas habilidades con las personas con las que interactuamos por cualquier medio.


3- Actúe y exprésese de forma positiva. El pesimismo nunca fue de ayuda en las crisis. Recuerde que los mensajes que por cualquier medio envíe a los demás también los recibirá usted en primera fila. Mantener el buen ánimo y la esperanza (que no significa ser iluso o ingenuo) es parte de la estrategia adecuada para superar una crisis del mejor modo posible.


4- Procure estar informado, pero no sobre-informado. Estar al tanto de lo que sucede es necesario para tomar mejores decisiones, pero obsesionarse con los datos de la pandemia escuchando o viendo varias horas de noticieros no aporta nada nuevo, por el contrario genera ansiedad. Para informarse mejor siempre es preferible elegir fuentes confiables y realistas que no transmitan mensajes pesimistas o catastróficos.

5- Manténgase ocupado en tareas productivas. Aun cuando no pueda trabajar, siempre puede encontrar actividades para aprender algo, cultivar su espíritu de algún modo o relajar su mente. Si puede ayudar a otras personas de cualquier modo, eso también lo ayudará a sentirse mejor.


6- Piense y actúe en función de la comunidad. La diferencia entre el miedo y el heroísmo no está en lo que hacemos sino en los motivos que nos impulsan a hacerlo. El miedo razonable es bueno porque nos lleva a cuidarnos; pero en las crisis nos brindan la oportunidad de ser heroicos y actuar en función de objetivos superiores como la familia, la comunidad o el país. Usted actúa como un héroe si al quedarse en su casa, lavarse las manos o mantener distancia piensa en no propagar el virus. Puede hacer lo mismo por miedo, pero tal vez descubra que es bueno sentirse héroe de vez en cuando.


7- Descubra y valore sus fortalezas. Esta crisis es una prueba difícil para todos, y nos toca el desafío histórico de hacerle frente, cada uno desde su lugar. No importa cuántos nuevos problemas tengamos que afrontar porque a cada paso iremos conectando con las propias fortalezas, con todo lo que de verdad extrañamos y con el deseo de cambio profundo. La valoración de todo este aprendizaje será el motor que nos servirá para seguir adelante.


8- Busque ayuda si siente que la necesita. Es lógico que en plena emergencia sanitaria haya demora en la atención médica, pero si siente que el peso de esta crisis se suma a problemas anteriores y le resulta emocionalmente difícil afrontarlos, no dude en pedir ayuda a un amigo, familiar o persona de su confianza; es muy bueno poder hablar de lo que le pasa. Si tiene acceso a internet, también puede hacer una consulta con algún psicólogo por videollamada y, por supuesto, puede llamar a nuestra Línea de Asistencia al Suicida.

Las opiniones vertidas en estas notas no necesariamente reflejan posturas oficiales del Centro de Asistencia al Suicida y se publican bajo exclusiva responsabilidad de sus autores.

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Colaboran con el Centro de Asistencia al Suicida:

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Línea de prevención del suicidio: tel:135 (línea gratuita)

(011)5275-1135 desde todo el país

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